Las fibras presentan unas condiciones de resistencia y rigidez diferentes en función de la relación entre la longitud del elemento y su diámetro. Las fibras para los materiales empleados en el refuerzo estructural habitualmente tienen unos diámetros comprendidos entre 5 y 20 μm, pudiendo disponerse como elementos de refuerzos uni o bidireccionales.
El fabricante garantizará el comportamiento de su producto, en función de las características de las fibras que utilice para su producción.