Una estrategia enfocada a la durabilidad de una estructura debe conseguir una calidad adecuada del hormigón, en especial en las zonas más superficiales donde se pueden producir los procesos de deterioro del hormigón y el acceso de los agentes agresivos para las armaduras.
Se entiende por un hormigón de calidad adecuada, aquel en cuya elaboración se hayan cumplido íntegramente las siguientes condiciones:
–Fabricación con materiales componentes adecuados que satisfagan lo indicado en el capítulo 9.
–Dosificación adecuada, según lo indicado en el punto 43.2.1, así como en el apartado 43.3.
–Puesta en obra correcta, según lo indicado en el artículo 52. (52.1 - 52.2)
–Curado del hormigón, según lo indicado en el apartado 52.5.
–Resistencia mecánica acorde con el comportamiento estructural esperado y congruente con los requisitos de durabilidad.
–Prestaciones conformes con los requisitos del apartado 43.3.
Se cuidará especialmente la selección del tipo de cemento en función de la agresividad a la que vaya a estar sometido el elemento estructural.